Quisicosas: Morena: ¿qué pasa con sus candidaturas? / En la opinión de Marcos Marín Amezcua

Por Marcos Marín Amezcua

Se nota la anomalía en las designaciones, aspiraciones y propuestas de candidatos de Morena. Falta gente y están echando mano “del que sea”.

Si el PRI cuenta evidentemente con las peores candidaturas, parvada de impresentables, Morena no tiene necesidad de tener a las pésimas y sí, solo le resta aspirar a contar con las mejores. No hay escapatoria, no hay opción. Si desea ganar, claro.

 Si el PRI no ha entendido que hay hartazgo, Morena no puede darse el lujo de desperdiciar la enorme oportunidad de hacer un trabajo interesante por México. Y eso incluye, transita obligadamente, aunque no quieran verlo allí, por proponer personas de estatura moral notable y capacidades mostradas en pro de la sociedad. Napoleón Gómez Urrutia no es el caso, desde luego, y no es la solución ni el camino a seguir. 

Morena está demostrando un problema de origen y debe advertirse, pues ya no es muy a tiempo decirlo, pero desde luego que problema sí que lo es: faltan candidatos. Si en estos momentos un onvi se alzara con López Obrador, o sea, que lo abdujera, posiblemente el partido colapsaría, pues ha carecido de la capacidad de crear liderazgos paralelos. No basta tener un discurso unificador y flujo no solo vertical de transmitir instrucciones. Se requiere crear liderazgos, esos que nutren y enriquecen las ideas del partido y son el sustituto y el simple relevo en sus filas. 

Venimos oyendo a los más, a los mismos nombres que acompañan a López Obrador desde hace unos 15 años. Como en el PRI, que no los renueva.

Si en este momento el candidato no pudiera continuar, veríamos una crisis porque no se han construido los liderazgos suficientes en ese partido y por consecuencia, candidaturas alternas ni necesarias. Allí empieza a sonar la voz de un solo hombre. Cosa que urge cambiar. Ante esa circunstancia y de frente a partidos tradicionales que tienen una severa crisis en sus cuadros, como el PRI de Meade y Arriola, no originarios, más que independientes a tales siglas por falta de presentables al interior del PRI– es que a cambio, Morena no acaba de ser alternativa. Inexplicable. Debería de estar llenando ese vacío y no lo está consiguiendo.

Nos ofrece a personajes como Napoleón Gómez Urrutia. Los años de liderazgo de López no mejoran ni la oferta del partido ni la capacidad de respuesta antes las dudas y ante la crisis de los partidos tradicionales que nos vienen manejando hace 25 años, con los mismos nombres solo que en partidos distintos. Es desastroso.

Tratándose de un partido que desearíamos renovado y renovador y de que fuera una alternativa real en propuestas y personas, parece cerrado a la gente que lo sigue y que no es poca. Parece el PRI. 

Pero no se ha trabajado el punto. ¿La razón? Puede haber varias y posiblemente ninguna deje satisfecho a un morenista. Destaco: la centralización del partido hacia López Obrador parece asfixiar esa capacidad creadora. Y no es la primea vez.

La consecuencia evidente y dañina va consistente en recoger cascajo de todas partes, los peores nombres, los desechos políticos, los improvisados. Vamos, que no hace falta si se ha trabajado construyendo cuadros propios. 

Resulta cada día más descorazonador ver que la alternancia posible en manos de una opción que mantiene la diferencia contra un PRI que se niega a revisar un solo dato de su desastrosa función, se rodea de impresentables que meten miedo. Miedo por su trayectoria.

Si en serio López Obrador y Morena desean pasar por un partido alternativo y cambiante con amplias posibilidades de ganar las presidenciales de 2018, deben filtrar muy bien sus candidatos. Importa más que cuidar los votos que saben cómo obtenerlos, porque sino, 2018 estará perdido y en gran medida por malos candidatos.
Vamos a lo elemental. 
 
Los ciudadanos perciben carencias graves en nombres de candidatos morenistas. Así sean solo propuestas. Vaya propuestas….Eso no hará mejor al PRI, pero sí colocará a Morena como un partido caudillil incapaz de reponer cuadros y acrecentar su oferta. Una de sello propio. Grave, penoso y altamente riesgoso porque cualquiera se cuela, a cualquiera admiten. ¿Y la necesaria mística partidaria? Pues eso: que no cualquiera.

No rectificar a la voz de ¡ya! es poner en alto riesgo un partido. Morena no puede darse el lujo de no responder adecuadamente a las expectativa del electorado, y si no corrige en sus candidaturas tendrá muy difícil ganar.

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izas
 

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