TLCAN: Principales negociaciones quedan pendiente para la segunda ronda

Los negociadores de los tres países se mostraron comprometidos con un proceso rápido y amplio para mejorar el acuerdo

Por Vanessa Solis 

Ciudad de México.- Las negociaciones entre Estados Unidos, México y Canadá concluyeron la primera ronda de modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con el intercambio de propuestas a ser analizadas por los tres países.

Un trio de mesas debatieron algunos de los temas más delicados, como el de las reglas de origen, el de telecomunicaciones y la entrada temporal de personas.

Sin embargo, el objetivo de esta ronda de contactos, que comenzó oficialmente el pasado miércoles en el Hotel Marriott de Wardman Park en Washington no fue tanto limar asperezas y abordar directamente los asuntos más peliagudos sino cimentar el organigrama que garantice y respalde la viabilidad del acuerdo así como conocer las posturas de los tres países implicados: Estados Unidos, México y Canadá.

Así lo explicó un alto funcionario implicado en las conversaciones, quien aseguró que el asunto sobre las reglas de origen, donde Estados Unidos no terminó de aclarar su posición, especialmente para la industria automotriz, así como la resolución de conflictos, entre otros, tendrán que tratarse con mayor profundidad en próximos encuentros.

La segunda ronda tendrá lugar en la ciudad de México del 1 al 5 septiembre con un tercer encuentro proyectado en Canadá a finales del mismo mes.

Los negociadores buscan completar la revisión del TLCAN a finales de este año o principios de 2018 para evitar que el tratado cobre un papel político en las elecciones presidenciales mexicanas y las legislativas en EU.

Desde las primeras horas del domingo se vio al jefe negociador mexicano, Kevin Smith Ramos, móvil en mano y arremangado, apuntalando detalles camino a la sala donde él y sus contrapartes, John Melle, por la parte estadounidense, y Steve Verheul, del lado canadiense, en sesión, recibieron la información procedente las 27 mesas organizadas durante los cinco días antes de esbozar sus conclusiones.

El sector automotriz fue el claro protagonista, especialmente en un momento en que los automóviles ligeros estadounidenses fabricados en México aumentaron un 16 por ciento en la primera mitad del año.
Robert Lighthizer, negociador clave de Donald Trump en el TLCAN, dijo buscar un "aumento sustancial" de los componentes de origen estadounidense. Hasta la fecha, las compañías que quieran beneficiarse del TLCAN deben cumplir con el requisito de contar con el 62.5 por ciento del contenido debe ser norteamericano en el caso de los automóviles y del 60 por ciento para otros productos.

En los últimos días se llegó a apuntar que EU buscaba incrementar esta cifra hasta el 80 por ciento, en el caso de las automotrices, incluso imponer su propia cuota de composición nacional "made in America". De todas formas, los detalles y peticiones de la delegación estadounidense no quedaron explícitamente claras en esta ronda.

El subsecretario de Comercio Exterior de México, Juan Carlos Baker, aseguró a la prensa el pasado jueves que todo cambio que se realice al respecto deberá ser por acuerdos. La posición de México en este sentido es clara. Las reglas de origen que vayan en contra de la competitividad no tienen sentido pero existe la posibilidad de revisarlas siempre y cuando se vea producto por producto y se tengan en cuenta su procedencia, precio y calidad entre otros factores.

Baker como el resto de funcionarios de alto nivel implicados en las negociaciones de estos días, han sido claros en defender que México no aceptará que se tengan que imponer aranceles o restricciones para cumplir con el particular y extraño deseo de EU para reducir su déficit comercial.

En lo que se refiere al objetivo estadounidense de eliminar el Capítulo 19, de resolución de conflictos por dumping y subsidios, así como cláusulas similares en los capítulos 11 y 20, tanto Canadá como México defienden que estos mecanismos generan certidumbre, de ahí que el equipo canadiense se cierre en banda a su disolución y México exija un sistema alternativo.

Otro asunto en la agenda de alto interés para México y Canadá, el de presionar a EU para que relaje sus normativas del "Compra América" en las contrataciones públicas y de acceso a productos y servicios mexicanos y canadienses para optar, al menos, a la posibilidad de competir con sus pares estadounidenses, también quedó limitado.

Y es que el gobierno estadounidense publicó un aviso pidiendo comentarios públicos sobre los costes y beneficios de los acuerdos comerciales sobre el funcionamiento de las leyes de "Compra América" en la contratación pública. Un hecho que coincidió con las negociadores del TLCAN y dio a los negociadores estadounidense margen para limitar estas discusiones con sus homólogos mexicanos y canadienses, aludiendo que este tema en particular tiene un mayor alcance y no deber relegarse al TLCAN.

La delegación mexicana, integrada por alrededor de un centenar de personas, entre funcionarios, técnicos así como miembros empresariales, senadores y congresistas, han defendido durante cinco días que la revisión del TLCAN sólo se ratificará bajo la idea de "ganar-ganar-ganar" para las tres partes implicadas, como defendió el titular de la Secretaría de Economía, Ildefonso Guajardo.

Pero otras discrepancias, como los salarios mexicanos, una línea roja para el equipo negociador mexicano, también afloraron estos días, no sólo del lado estadounidense sino también del canadiense.

 

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