Espejo Ciudadano: Después de la tormenta / En la opinión de Osiris Villanueva

Por Osiris Villanueva
 
Dicen que los ganadores escriben la historia y, sin duda, esta es una gran oportunidad para que la llamada izquierda en México transforme el país, el que la tomen o no ya se verá en los próximos años.
 
Hoy las siguientes líneas van para los que perdieron, incluso, más de lo que tenían previsto.
 
El PRD comenzó su caída hace ya varios años, luego de la salida de López Obrador en 2012. Desde entonces sus listas de militantes adelgazaron y sus lealtades se vieron debilitadas. Seis años después llegó al límite con una alianza con Acción Nacional, su natural e histórico opositor.
 
Por ahora continúan en picada con el pleito por la Coordinación del Grupo Parlamentario en la Cámara de Diputados entre Omar Ortega y Jesús Zambrano y tan sólo el triunfo en una Alcaldía de la CDMX.
 
Al sol azteca le quedan dos caminos: iniciar un discurso de reconciliación en vistas de una futura alianza con el gobierno federal o continuar con los dichos de posicionarse como una verdadera ¿oposición! para sus antiguos compañeros de banderas progresistas.
Pinta para este último rumbo por más descabellado que suene.
 
Por su parte, el Acción Nacional de Ricardo Anaya terminó con una votación mucho más baja de lo que suponían las encuestas de junio; un resultado derivado de la cacería mediática tras la que se escudaron.
 
A ellos se les cree el discurso de oposición y su estabilidad depende de la selección de la próxima dirigencia en octubre o noviembre próximos. El primer apuntado es Jorge Luis Preciado, hasta hoy Senador de la República.
 
Por el PAN Anaya obtuvo el 17.65% de votos, en 2012 Josefina Vázquez Mota consiguió el 25.41% y en 2006 Calderón ganaba la Presidencia con 35.89%. Con estas cifras, parece complicado el acenso de los Anayistas a la cúpula nacional del blanquiazul.
 
Y resta el PRI, que salió con discursos bien elaborados el 1 de julio a reconocer que la votación "no les favorecía". La lectura de sus textos claros, concisos pero arrinconados por una tendencia fulminante en su contra.
 
El llamado candidato ciudadano no bastó, la dirigencia inicial de Ochoa no pesó, el olvido de Osorio Chong se resintió y la llegada de René Juárez fue tardía. A un hartazgo ciudadano se le suma una serie de eventos estratégicamente desafortunados.
 
No ganaron una sola gubernatura, son minoría en el Congreso del país y dentro de poco renovarán su dirigencia que puede quedar en manos de los "peñistas" o de los "dinosaurios". Un adelanto se observará en las coordinaciones de la Cámara y el Senado; este último que brilla por personalidades de extendida trayectoria como Beatriz Paredes, Carlos Ramírez Marín,  Humberto Aceves del Olmo y el mismo Osorio Chong. ¿Quién ganará?
 
Se viene una gran reconfiguración de los partidos políticos a los que les urge una nueva estrategia de formación de cuadros, de diálogo con la militancia y de una buena dosis de la identidad que perdieron.
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Osiris Villanueva, comunicóloga egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Colaboradora en campañas electorales desde 2008. Trabajó en gobiernos locales de la CDMX. La Comunicación Política y ciudadanía como pilares de la democracia.
 
Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

 
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